Cargando...
Comunicate: redaccion@yamisiones.com | MSN: redaccion@yamisiones.com
Seguí a Santiago:
Seguí a Jorge:

Integrar la diversidad para democratizar la palabra

01:54 19/06/2017
Integrar la diversidad para democratizar la palabra

Las cooperativas, junto a otras empresas y organizaciones de la economía solidaria, debemos asumir el desafío de integrar la diversidad en la construcción de un sistema de comunicación que promueva la democratización de la palabra.

El Grupo de Alto Nivel sobre la Libertad y el Pluralismo de los Medios en Europa describe el papel de los medios en las sociedades democráticas de la siguiente manera: “La democracia necesita una esfera pública informada, inclusiva y plural, y, en gran medida, los medios de comunicación son los creadores y ‘editores’ de esta esfera pública”. Y advierte: “Es por ello que los medios son depositarios de un poder considerable y pueden llegar a alcanzar la posición de un ‘cuarto poder’ dentro de la sociedad.”
El corolario de esta concepción, deudora de Jürgen Habermas y otros pensadores, es que si el poder económico concentrado controla los medios de comunicación entonces controla la esfera pública: la comunidad debate en un escenario creado y editado por el poder económico.
Grupos económicos con fuertes vínculos con el capital financiero controlan múltiples plataformas de comunicación y están condicionando severamente la pluralidad y diversidad que una sociedad democrática requiere.
Desde la década de 1980, se fue configurando el dominio de la agenda global en manos de unos pocos grupos de la comunicación, entre ellos Alphabet Inc. (Google), Comcast, Walt Disney, News Corp / 21 Century Fox, ATT Entretainmente Group, Time Warner, Viacom y Sony Entertainment. Habiéndose iniciado en una determinada faceta de la comunicación, hoy combinan múltiples plataformas y lideran los procesos de convergencia, con una facturación y presupuestos que superan al de muchos Estados.
Esta hegemonía global tiene su correlato en cada uno de los territorios. En Francia, cuna de la democracia moderna, la prensa nacional cuenta con sólo tres actores principales: Figaro Socpress, Amaury (Le Parisien, L´Équipe) y Le Monde. Ignacio Ramonet, en un ilustrativo texto que desmenuza la relación entre los medios y los principales grupos económicos, nos recuerda las inolvidables palabras de quien entonces era director del canal TF1 (Télévision française 1), en relación con la verdadera misión de este gigante de los medios de comunicación franceses: “La función de TF1 es ayudar a Coca-Cola a vender su producto. Lo que nosotros vendemos a Coca-Cola es tiempo disponible en el cerebro humano”.
Los ciudadanos de a pie no podemos sino mirar azorados el desmesurado impacto del poder de los medios en el escenario internacional y en cada una de las realidades locales. La construcción de condiciones objetivas para el inicio de una guerra, para derribar un presidente legítimo, o para promover determinadas políticas económicas son ejemplos de este poder que afecta a todos los países, incluyendo las democracias más consolidadas.
Como bien expresa la Federación Internacional de Periodistas, cuando la libertad de expresión y el derecho a la comunicación quedan subordinados a la lógica de la ganancia, quedan en el centro de la escena los grupos de la economía concentrada. “Los anunciantes tienen una incidencia determinante en los contenidos, así como los propios dueños de los medios que, cada vez en mayor medida, son actores ligados al mundo ­financiero”.
Frente a esta concentración, resulta indispensable para el funcionamiento de la democracia establecer reglas de juego que preserven tanto la libertad de expresión como el derecho a estar informados.