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31 de diciembre: Año viejo

02:11 31/12/2011
31 de diciembre: Año viejo

Año viejo en proceso de incineración. Año viejo es un monigote que representa básicamente el año que termina, elaborado con ropa vieja, cartón o papel, relleno de paja o aserrín y con frecuencia con artefactos pirotécnicos, para ser quemado a la medianoche del 31 de diciembre en un gran número de países latinoamericanos, desde México hasta Uruguay aunque la costumbre está más arraigada desde el punto de vista popular en Ecuador, Colombia y algunas regiones de Venezuela.

El ritual se debe distinguir de la Fiesta del Judas que a pesar de tener características similares tiene distintas connotaciones y se celebra en algunas regiones de España y de América latina, al inicio de la semana de pascua o en el domingo de resurrección.

Igualmente el año viejo se debe distinguir de las efigies que se incineran en protestas políticas, aunque también suelen representar personajes concretos o símbolos de organizaciones y países objetos del rechazo, porque se realizan en cualquier época del año y sin los elementos rituales del 31 de diciembre.

Características básicasLa elaboración, exhibición y quema del Año viejo con procesiones desfiles y en medio de una fiesta cargada de símbolos, hace parte de las celebraciones de fin de año o nochevieja.
Los muñecos que se elaboran en familia o se exhiben en los barrios y fuera del concurso que algunas autoridades regionales organizan, generalmente representan en forma no específica a un anciano con pelo canoso y arrugas, con expresión triste o lastimera si la mascara es muy elaborada.
Los muñecos que se elaboran para los desfiles y concursos locales suelen representar los acontecimientos significativos o identidades reales o más específicas, sobre todo negativos relacionados con la política, la farándula, el deporte y en general personajes famosos populares, notorios en la localidad o region durante del año transcurrido, y precisamente el acierto y humor en esa representación son los factores que los jurados de los concursos tienen más en cuenta para premiar el mejor trabajo.
En la mayoría de regiones igualmente el muñeco es acompañado de músicos y de una comparsa o puesta en escena con personajes simbólicos como la viuda, la plañidera o el diablo.
En muchos lugares, antes o después de la quema, se lee un "testamento", en el cual, como culminación de la catarsis, con lenguaje irónico o satírico se hace recuento de los sucesos que caracterizaron el periodo que acabó y se dan recomendaciones a sus protagonistas para el nuevo año.
[editar] SignificadoLa incineración a la medianoche del 31 de diciembre del muñeco es un ritual de purificación para alejar la mala suerte o las energías negativas del periodo que termina, así como de transición pues también se celebra la llegada del nuevo año aboliendo lo anterior. Como ritual de fuego representando la supresión de lo pasado para permitir una regeneración del tiempo y de las energías, la quema de un muñeco es común en muchas culturas y aun con transposición de fechas y de épocas tiene similares significados.[1]

[editar] OrígenesEn la mayoría de países latinoamericanos a la costumbre se atribuye un origen hispánico y en España costumbres similares posiblemente sean derivados de rituales antiguos paganos europeos como las saturnales de los romanos o los rituales celtas como el Olentzero en el País Vasco y Navarra en España.

En algunos países, como Perú y México, la costumbre ya tenía antecedentes autóctonos aborígenes prehispánicos en ritos agrarios y purificadores, y algunos de sus elementos como danzas y el vestuario de la comparsa se han incorporado al ritual actual como parte del sincretismo propio de una cultura mestiza.

[editar] Características regionales[editar] EcuadorLa costumbre está popularizada en todo el país, en la zona interandina los monigotes son construidos con ropa vieja y rellenos de papel periódico o aserrín y luego son colocados una careta o mascara (en ocasiones bastante trabajada, hechas con papel maché) con la cara del personaje a quemar ese año. En la región de la costa los monigotes son más elaborados, construidos de cartón y goma, luego son pintados con las características del personaje que representan, la noche del 31 los así llamados viejos son expuestos en las puertas del las casas con los famosos testamentos los cuales con las "cosas que deja el año viejo al que viene" estos son realizados en forma de sátira, en las zonas populares algunos se visten de viudas y en las calles piden caridad por el viejo que se muere. Los viejos son quemados a la 12 de la noche en las calles de las ciudades, frecuentemente con bastante estruendo (pues es común que se rellene a los viejos con petardos) y luego todo esto es seguido por una cena y festejos[2] [3]

[editar] ColombiaEn el sur, en departamentos como Nariño y Putumayo, usualmente cada familia coloca un muñeco relleno de aserrín o papel en la parte exterior de la casa, lo sientan en una silla junto a una mesa donde hay una botella de licor. A veces los barrios se organizan y forman una escena más compleja que se exhibe sobre una tarima. Hay concursos de años viejos en las principales ciudades. Estas escenas suelen representar acontecimientos políticos, nacionales o internacionales, con humor, sarcasmo o cinismo. De forma paralela, desde temprano del último día del año varios jóvenes se disfrazan de "viudas" que lloran la muerte del año que se va quemar y piden una limosna, dinero que se utiliza en la compra de los materiales con que se fabrica el "viejo". Actualmente se conserva más la costumbre de petición de "caridad para el viejo" que la del disfraz.[4]

En los departamentos de Cauca, Huila y Tolima en Colombia al muñeco se le llama Taitapuro que es una deidad indígena- En la región nororiental andina colombiana y específicamente en el departamento de Santander se les denomina carranchos o carrancios.[5]

En los departamentos de la costa atlántica colombiana: Atlántico, Bolivar, Magdalena, La Guajira, Córdoba y Sucre igualmente acostumbran la quema del año viejo. Precisamente un compositor colombiano nacido en el departamento de Bolivar, Crescencio Salcedo es el autor de la canción "El año viejo"[6] popularizada en la voz del mexicano Tony Camargo y que es casi un himno de nochevieja en Latinoamérica.

Argentina
La costumbre es popular particularmente en las ciudades de La Plata y Mar del Plata desde época reciente. En La Plata se realizan grandes esculturas, que son premiadas por una radio local en lo que se denomina "quema de muñecos". En tanto que en la zona oeste de Mar del Plata más precisamente en los barrios de Jorge Newbery, Santa Rosa y Florentino Ameghino los vecinos fabrican monigotes con ropa vieja y cartón los cuales son incinerados en las calles.